Welcome to my blog, hope you enjoy reading
RSS

jueves, 14 de enero de 2010

Mi vida, el cigarro y yo*


Es difícil contar esto, no hay como empezar, pero una huella en el alma, es un buen punto de partida de algo que ya no quieres pensar, que ya no quieres sentir.
Mientras caminaba, pensaba y me di cuenta de que me seguía atormentando, tal vez no quería ni pensarlo, pero de nuevo, ahí estaba por venir a torturarme. Desde que despertaba, hasta cuando volvía a mi cuarto, percibía este miedo tan oculto que hay en mí. Era algo desesperante, agobiante y hasta irritante. En esos momentos hubiera dado lo que fuera por que se vaya de mi interior.

No sé si es bueno o malo, pero ahora al caminar, como siempre sola, me acompañaba el cigarro, el y yo caminando por el mundo. Por fin sentí ese alivio que tanto buscaba. Sí que lo sentí. No lo quise dejar, y bueno, ahora cada vez que caminaba, en vez de agobiarme, sacaba a ese buen amigo que había encontrado. El que me había liberado y con el cual podía caminar tranquilamente. O bueno, eso pensaba.

Una noche entre a mi cuarto y antes de dormir, como ya se me había hecho costumbre, sacaba a mi compañero. Pero grande fue mi sorpresa. No los encontré, entre en desesperación, caos, desconcierto. Jamás había sentido esto. Pensé que los encontraría donde siempre los dejaba. Pero no. No estaban, se habían esfumado. Y el desorden, y la confusión, volvieron a atormentarme, esas voces en mi interior, todo a lo que había huido.




Ahora, nunca había sentido una madrugada pasar, tan lenta, tan fría. Tal abrumadora sensación había terminado por encerrarme en mi cuarto, estaba segura que si quería seguir con mi vida, debía enfrentarlo. Pues pensé en darle solución y la encontré, me enfrente a mis temores, hallé la solución al problema.

A la mañana siguiente volví a ser yo. Salí de ese cuarto camine como siempre sola por las calles y aunque ya no tenía más a mi compañero, supe superar mi agonía, pues me enfrente a la vida, al salir de mi casa ya no sentí miedo, soy feliz, pues la estabilidad y la tranquilidad son el buen final de cualquier película, o de cualquier cuento.

Ahora se que no debo temer solo seguir... con lo que siento! tOdo miedo esconde un deseo*


No hay comentarios:

Publicar un comentario