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martes, 23 de agosto de 2011

Recuerdos estruendos


Cuando veo a través del vaso veo a través del tiempo, donde mis sentidos se dislocan y los temores se evaporan fue ahí cuando recién me he dado cuenta como ha pasado tanto tiempo es como recordar el primer día en mi adorado colegio.

Aun era pequeña, pero es increíble que ese día haya quedado tan marcado que aún lo recuerdo. Mi colegio era religioso, mi madre siempre me dijo que a ella le gustaba pensar que si tuviera una hija que estudiara ahí, pues ahí estaba en la formación, el primer día de Marzo del año 1996 a las 8:00am vestía un jumper, con camisa, con los cuales moría de calor además de un cinturón y una corbata, que por cierto nunca la soporte.

No llevaba ni una hora y ya me estaban enseñando canciones religiosas como una que siempre recordare, que decía: “… si Jesús toca tu corazón y te dice déjame entrar…” Luego de eso entramos a los salones y fue ahí donde comenzó mi vida social.

Jamás pensé que ese mismo día me haría amiga tan rápido y que esa amistad perduraría hasta la actualidad. Me senté sola en carpetas de a dos, y aún nerviosa el salón se iba llenando de llantos de niñas que no querían entrar y de loncheras con distintos olores y colores.

Tan despistada desde niña no me había percatado que una niña se había sentado a mi lado, la mire y era negrita con unos ojos color café hermosos y una cabello de puras trencitas, era un poco extraña y aunque no nos dirigimos la palabra en hora de clase en el recreo cambio todo radicalmente.

Nuestra profesora era joven aun recuerdo la tierna mirada de la miss Susana, hasta su hermoso cabello lacio y su risa suave, fue como mi segunda mamá pues dictando la clase nos enseño a escribir nuestro nombre y hacer nuestro fotochet y mientras transcurría la clase yo era muy tímida y no interactuaba con nadie. Al sonar la campana del recreo escuche un grito tan retumbante en mis oídos pues luego salí con mi lonchera de Rapunzel.

Fue tan igual que ver a través del humo, de mi buen amigo el cigarro, ahora más grande, según yo, me doy la licencia de haberlo nombrado mi mejor amigo, en fin esa es arena de otro costal. Me puse a meditar y sin querer comencé a recordar…